HEMODERIVADOS
Un hemoderivado es todo aquel tejido que se deriva o separa a partir de la sangre. Casi siempre se separan por medio de una centrifuga en un laboratorio, basándose en la densidad de los diferentes componentes de la sangre; lo más denso se va hasta el fondo mientras que lo menos denso queda en la parte superior. En este proceso se separa la sangre total en: suero, plasma, eritrocitos, plaquetas y algunas veces incluso queda una pequeña parte de glóbulos blancos. La manera correcta de conservarse es por congelación una vez que cada componente se aísla. Los que son utilizables son:
Un hemoderivado es todo aquel tejido que se deriva o separa a partir de la sangre. Casi siempre se separan por medio de una centrifuga en un laboratorio, basándose en la densidad de los diferentes componentes de la sangre; lo más denso se va hasta el fondo mientras que lo menos denso queda en la parte superior. En este proceso se separa la sangre total en: suero, plasma, eritrocitos, plaquetas y algunas veces incluso queda una pequeña parte de glóbulos blancos. La manera correcta de conservarse es por congelación una vez que cada componente se aísla. Los que son utilizables son:
1. Paquete
globular (eritrocitos): es el que se emplea en las transfusiones.
2. Plasma:
en él se encuentran factores de la coagulación y proteínas.
3. Concentrado plaquetario: Es menos empleado
que los anteriores, pero se utiliza en aquellos pacientes con deficiencia de
plaquetas.
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TIPOS DE
HEMODERIVADOS
Los principales hemoderivados con interés terapéutico son: concentrados
de factores dela coagulación (conc. FVIII, conc. FIX y conc. comp.
protrombínico), inmuniglobulinas (IM,IV o IV específicas), antitrombina-III y
albúmina, como ejemplos más conocidos, y fibrinógeno -no, Cl-esterasa
inhibidor, alfa-1-proteasa, colinesterasa… menos utilizados. Los concentrados de factor VIII (hemofilia A) o IX (hemofilia B) deben utilizarse bajo protocolo siguiendo dos estrategias de tratamiento: demanda o profilaxis. En cuanto a los preparados a emplear existe actualmente un cierto consenso en que los concentrados de factor VIII obtenidos por recombinación genética debieran utilizarse preferentemente en aquellos pacientes hemofílicos no tratados anteriormente o que sean VIH y VHC negativos.
Los concentrados de factores del complejo protrombínico (CP) [factores II, VII, IX y X (factores vitamina K dependientes)] deben emplearse en el tratamiento de déficits combinados de dichos factores —fundamentalmente adquiridos: hepatopatía, intoxicación/reversión de anticoagulación oral—. Debe valorarse la elección del preparado comercial en relación a la seguridad.
Al no
existir unas indicaciones universalmente aceptadas, la utilización racional de
albúmina exige (incluso más que otros hemoderivados) una protocolización de
indicaciones que debiera considerar varios aspectos, entre los que cabría
descartar los siguientes: sólo son candidatos aquellos pacientes con niveles
plasmáticos inferiores a 20-25 g/l, en muchas situaciones es preferible la
utilización de cristaloides y/o expansores del plasma, la protocolización
debería poner especial atención en la duración del tratamiento.
Los
criterios de selección y utilización de inmunoglobulinas intravenosas (IGIV)
deben contemplar varios aspectos:
a)
Indicación. Debe ser una indicación autorizada o
como mínimo ampliamente aceptada por la bibliografía internacional y/o
conferencias de consenso. Este punto es importante ya que, a veces, existen
situaciones en que este hecho no se tiene en cuenta.
b) Características técnicas. En ciertas situaciones el perfil técnico de una determinada inmunoglobulina puede ser un factor de decisión. Los aspectos más relevantes a tener en cuenta son:
— Conocimiento de la política de donantes del fabricante: cantidad, controles, procedencia…
— Método de purificación empleado y grado de seguridad de no transmisión de partículas víricas.
— Contenido en IgA.
— Porcentaje de polímeros y fracciones. Distribución de subclases.
— Integridad del fragmento Fc.
— Contenido en determinados anticuerpos: tétanos, citomegalovirus, hepatitis B…
— Criterios de costes.
Indicación. Debe ser una indicación autorizada o
como mínimo ampliamente aceptada por la bibliografía internacional y/o
conferencias de consenso. Este punto es importante ya que, a veces, existen
situaciones en que este hecho no se tiene en cuenta. b) Características técnicas. En ciertas situaciones el perfil técnico de una determinada inmunoglobulina puede ser un factor de decisión. Los aspectos más relevantes a tener en cuenta son:
— Conocimiento de la política de donantes del fabricante: cantidad, controles, procedencia…
— Método de purificación empleado y grado de seguridad de no transmisión de partículas víricas.
— Contenido en IgA.
— Porcentaje de polímeros y fracciones. Distribución de subclases.
— Integridad del fragmento Fc.
— Contenido en determinados anticuerpos: tétanos, citomegalovirus, hepatitis B…
— Criterios de costes.
b) Las inmunoglobulinas de administración
intramuscular (IGIM) sufren un proceso de fraccionamiento menos selectivo, que
desnaturaliza una parte de las inmunoglobulinas, por lo que no deben
administrarse por vía intravenosa —riesgo de activación del complemento. La
IGIM con interés terapéutico son la antitetánica, antihepatitis B y anti-Rh.
c) ![[tipo.jpg]](file:///C:/Users/SERGIO~1/AppData/Local/Temp/msohtmlclip1/01/clip_image008.jpg)
La antitrombina III es necesaria para que el efecto anticoagulante de la heparina se manifieste. De hecho cuando existe un déficit importante de esta última la acción anticoagulante de la heparina disminuye. Su uso podría estar justificado en pacientes con déficit congénito de antitrombina III con riesgo de trastornos tromboembólicos (intervenciones quirúrgicas, parto, etc.). Sus indicaciones son más controvertidas en déficit adquiridos.
Existen otros hemoderivados, cuantitativamente menos importantes, pero que presentan indicaciones concretas: concentrados de fibrinógeno, inhibidor de Cl-esterasa o α1 antitripsina, algunos no registrados en España, sometidos a pasteurización y por tanto con riesgo mínimo de transmisión de partículas víricas.
![[tipo.jpg]](file:///C:/Users/SERGIO~1/AppData/Local/Temp/msohtmlclip1/01/clip_image008.jpg)
La antitrombina III es necesaria para que el efecto anticoagulante de la heparina se manifieste. De hecho cuando existe un déficit importante de esta última la acción anticoagulante de la heparina disminuye. Su uso podría estar justificado en pacientes con déficit congénito de antitrombina III con riesgo de trastornos tromboembólicos (intervenciones quirúrgicas, parto, etc.). Sus indicaciones son más controvertidas en déficit adquiridos.
Existen otros hemoderivados, cuantitativamente menos importantes, pero que presentan indicaciones concretas: concentrados de fibrinógeno, inhibidor de Cl-esterasa o α1 antitripsina, algunos no registrados en España, sometidos a pasteurización y por tanto con riesgo mínimo de transmisión de partículas víricas.
http://docs.google.com/gview?a=v&q=cache%3AH_6bNgYKN20J%3Awww.sefh.es%2Frevistas%2Fvol19%2Fn5%2F299_301.PDF+HEMODERIVADO&hl=es&gl=mx&sig=AFQjCNFcLSar_Cq8TyKIa0QRtWzYQDjdHQ
INTEGRANTES
SERGIO JOSÉ ZAMORANO TAPIA
YERED AYLEEN SUAREZ GARCIA
LORNABLANCO MENENDEZ
MARIJOSE REYES CABRERA
LEYDI RUBI ZAPOT CANELA
MARIANA VALENZUELA GALLARDO
saludos, esperamos que la información les sea útil